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Cómo escribir (y decir) palabras que venden

Para escribir palabras que realmente vendan, se necesitan dos cosas: hablar el mismo idioma que el cliente y decirle cómo se va a sentir después de comprar nuestro producto.

Cómo hablar el mismo idioma

Escribo esto mientras mi cuerpo viene en remisión de la promoción de beta-oxidación de cadenas largas de ácidos grasos para generar Acetil-CoA.

¿Qué que narices significa?

Que vengo de correr y me he puesto a escribir.

“Joder Nacho, sí que te complicas para decir algo tan sencillo. Pesao.”

¿Verdad que sí? La primera versión sólo la pillaría un bioquímico con sentido del humor, la segunda lo entendemos todos. A menos que quiera dirigirme sólo a bioquímicos, no tiene sentido que me exprese tan retorcidamente. Ese idioma sólo lo entienden los bioquímicos.

Y, sin embargo, a diario escribimos emails, informes y tenemos conversaciones en las que usamos vocabulario demasiado loco para transmitir pensamientos sencillos. El mundo del marketing es uno de los que sufren más esta enfermedad.

”He aumentado el engagement en Facebook en un 120% mediante social proof e influencers.”

Eh, vale. Me suena a chino. Incluso entre gente del marketing no queda del todo claro qué ha hecho esta persona.

“He subido una entrevista de un cliente que está satisfecho con el servicio que le hemos dado y nuestros seguidores de Facebook han respondido mucho más de lo habitual. Además, varios personajes influyentes de Facebook lo han compartido ¡y ha tenido todavía más impacto!”

Mejor, ¿no? Por mucho que llevemos corbata y traje, o que estemos en reuniones de muy alto nivel, debemos hablar el mismo idioma (vocabulario y necesidades) y transmitirlo bien.

Parece que tendemos a usar palabras muy grandiosas por el simple hecho de creer que un robot va a evaluar nuestra expresión escrita y oral. Hablemos claro y sin ambigüedades, no se lo pongamos difícil a nuestro interlocutor.

Conclusión buena: “¡Vaya! A partir de ahora, voy a intentar ser más claro y no usar expresiones que no aporten nada a la conversación.”
Conclusión borrega: “¡Genial! Voy a hablar como hablo con mis colegas, directo y sin embudos”

Si piensas esto último, es que no has entendido nada. No sigas leyendo, piensa en lo que hemos hablado ahora, acuéstate un rato y luego vuelves.

Este blog (y mi curso) lo escribo para gente normal, no habituada a la jerga del marketing. Hay muchas otras páginas de marketing para gente que se dedica al marketing y usan otro tipo de vocabulario.

Ya habrás notado que hablo bastante relajado y directo. Así, todos los conceptos que explico son más fáciles de entender para ti. No me complico porque quiero que aprendas las bases de marketing para que tengas éxito en tu negocio.

Tú eres una persona inteligente que busca aprender marketing sin las milongas y la paja que añaden en millones de otros sitios. Yo, por tanto, te doy una información de valor de manera que ambos nos entendamos lo más fácilmente posible sin que tú pierdas el tiempo ni tengas que usar un diccionario.

Pero eso no me da carta blanca para tratarte como a Antonio, el camarero del bar de barrio de toda la vida. Me mandarías a freír espárragos con toda la razón del mundo. Si escribiera así, sólo atraería a borregos que no aprenderían nada y tendría un problema bastante gordo.

VENDE LA VERSION DEL CLIENTE MAS SANA, MAS GUAPA Y MAS RICA QUE LA QUE TIENE AHORA

Todos….déjame mirar un momento….no, ya iba bien. TODOS, mentalmente, dibujamos una versión mejorada de nosotros mismos cuando valoramos la compra de algún servicio o producto.

Hace unos años, cuando mi compañero de piso y yo buscábamos poner una conexión a Internet por cable de 100Mb, yo no buscaba realmente tener una conexión rápida.

En mi cabeza, buscaba poder bajarme cosas a la velocidad del rayo, buscaba poder ver Youtube en 4K sin que se cortase, buscaba una versión de mí relajada mientras veía como volaba por Internet.

Buscaba BENEFICIOS, no CARACTERISTICAS. Un buen texto SIEMPRE remarca los beneficios. A nadie le interesan las características en lo más profundo de su ser.

Caso práctico

Por ejemplo, “Ponte en forma con nuestras clases de fitness” es un texto que no le vende nada a nadie. Es soso y no me cuenta nada. Es demasiado genérico. Veamos cómo lo podemos mejorar.

Nota: Voy a tratar solamente el aspecto estético de “ponerse en forma”. Hay otras razones, lo sé, pero no acabaríamos nunca.

Los hombres tenemos una visión de ponerse en forma diferente a las mujeres. Por ejemplo, “Aumenta y define el tamaño de tus pectorales y bíceps con nuestras clases guiadas de musculación” va a funcionar INFINITAMENTE MAS que la original entre los hombres.

En cambio, “Consigue un vientre plano y tonifica los glúteos con nuestras clases de pilates” funcionará entre las mujeres.

Un entrenador personal te dirá que eso es evidente. Pero, en cambio, luego ese mismo entrenador escribirá o dirá esas cosas genéricas que no atraen a nadie cuando quiera conseguir clientes.

¿Qué entrenador escogerías? ¿El que te pone en forma por €25/hora o el que te consigue un vientre plano o unos bíceps de escándalo por €40/hora?

Aplica eso a tu proyecto. Vende una versión mejorada de tu cliente. Una versión con mejores bíceps, con mejores condiciones de trabajo, con mejor conexión a la red, lo que sea, pero que se identifique.

Tu turno

Coge algo que hayas comprado o contratado recientemente, y cuéntame en los comentarios qué texto usaron para convencerte. Si crees que puedes mejorarlo, pásame también tu versión mejorada.